• Alma

Libera tus fantasías sexuales

Actualizado: 4 de dic de 2019

Hoy me gustaría hablar sobre un tema que creo que es muy importante y, que por vergüenza, no se trata con sinceridad muy a menudo.


Independientemente a nuestro género, nos cuesta muchísimo ser sinceros con nosotros mismos sobre nuestros deseos y fantasías. Ello acarrea que muchas veces no seamos fieles a lo que anhelamos experimentar. Y, si ni siquiera nos permitimos ser sinceros con nosotros mismos, la cosa es mucho peor a la hora de compartir nuestras fantasías con nuestros/as amantes. Porque si nos juzgamos a nosotros mismos, ¿cómo no van a juzgarnos también los demás?


Por mucho que la sociedad evolucione, la sexualidad se sigue reprimiendo, a pesar de las consecuencias tan negativas que hoy día sabemos que tienen. Sólo hay que hacer una búsqueda rápida en google para, si aún no lo sabes, descubrir lo poco saludable que es este tipo de represión.


Ya, lo sé. Es muy fácil decirlo, pero a la hora de llevarlo a la practica ya no lo es tanto…

Pero creo que tenemos que hacer un esfuerzo. No por otros, si no por nosotros mismos. Al fin y al cabo, el liberarse sexualmente es una tarea de la cual los mayores beneficiados son los que la llevan a cabo. Y no hay nada malo en cumplir fantasías. Porque son eso, fantasías. Y el sexo, a pesar de que muchos medios pretendan que creamos que está ligado a la violencia, es todo lo contrario. El sexo es placer.


Tampoco es una cuestión de abrirse de golpe y exponerse totalmente. Cada cual elige su propio ritmo, sin presiones…


Y si en algo creo que me diferencio de otras trabajadoras sexuales, es que valoro y doy importancia a todos los puntos de una fantasía.


La “Experiencia Alma” no se centra solo en un acto sexual, si no también en cómo se llega hasta ahí. Es una experiencia envolvente en la que puedo ser parte de cualquier deseo o fantasía de tu cabeza que quiere salir. Y sí, existen limites que nos protegen de la violencia o de posibles enfermedades. Pero tampoco hay que verlas como limitaciones, si no como protecciones.



El caso es que, para llegar ahí, nos tenemos que comunicar. Preferiblemente, antes de nuestro encuentro (vía e-mail). Tanto tú tienes que perder la vergüenza y contarme tus deseos, como yo debo decirte si, en lo que me cuentas, hay algo que traspasa mis limites. Pero nunca juzgándote. Porque nadie tiene derecho a juzgar las fantasías de otra persona, porque todos tenemos las nuestra. Absolutamente todos. La diferencia está en si se atreven a llevarlas a cabo o no.


Alma

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